LO QUE más risa me da de las reacciones a la rociada de hexágonos a que estoy sometiendo Madrid es la cantidad de gente que se pregunta por la intención: ¿Por qué hace eso? ¿Quién está detrás de esta acción? ¿Qué pretende conseguir? Se insinúa que mis frases están apareciendo para sustentar algún proyecto político, o para satisfacer un deseo de enriquecimiento personal...
La respuesta más a mano, esto es, que esas frases las coloca una persona que desde pequeña sufre de pasión incontrolada por la notoriedad, para simplemente saciar su ego, es una respuesta que se le escapa a todo el mundo, lo que me hace reafirmarme una vez más en los valores del ombligo, que es sin duda una de las principales ramas del lirismo, frente al pensamiento gallináceo del que solo ve dinero o poder en la raíz de todas las acciones.