LOS SURREALISTAS llegaron mucho más lejos que Nietzsche con su técnica de la escritura automática, donde se respeta "la manera efectiva en que llegan los pensamientos" de manera mucho más radical, pero enseguida se vio que con ese procedimiento no se puede hacer literatura o la que se hace es de muy baja calidad. Todo surrealista "grande", sea Éluard, Vallejo, Aragon, Huidobro, Neruda, Char o Saint-John Perse, no ha hecho escritura automática al 100%, sino que la ha sometido a la prosodia o a areles racionales. Respetar al cien por cien la manera en que te llegan los pensamientos, sin meter los dedos en los cables, es un suicidio para el autor, sea poeta o aforista.